Vida patata

Me he visualizado muchas veces suicidándome, lo necesito, incluso ponerme en la situación, sentir pena y compasión de mí misma. Tengo dolor en el pecho y se siente tan fuerte que duele cada vez que mis dedos tocan una tecla del portátil para escribir esto, creo que es porque se que después de escribir quizá vuelva a cambiar mi perspectiva aunque mis ojos echen agua mientras lo hago. Quería dormir pero me he dedicado a reventar el móvil y a agrandar el agobio que hay dentro de mí. Lleva unos meses recorriendo los alrededores de mi estómago y mi pecho y no se como decirle que por allí está prohibido el paso. Tengo muchos sueños de mi muerte incluso me atrevo a decir que el otro día soñé con la que va a ser la definitiva, por lo que hoy no será. De todas formas he necesitado meterme en situación y coger varias tabletas de pastillas y ponérmelas en la mano junto a mi boca. Quiero escribir esto porque es uno de los momentos más duros que he sentido y que siento, no se como describirlo simplemente es un abismo dentro de mí. Solo me gustaría encontrar una razón, una excusa que me asegure que tengo motivos para estar así, pues hace mucho tiempo que no los encuentro. O sí, pero dudo tanto de mi criterio que no se lo que es real y lo que es falso. Estoy en una nube a media altura y no puedo hacerla subir aunque veo y se cuál es el punto más alto, tampoco quiero que baje ni mucho menos porque me siento especial estando en ella. Mi miedo porque esta nube se evapore, porque alguien me la evapore merece ser nombrado, un pánico horrible, me siento única estando en ella y en el fondo creo que todo es mentira. La nube lleva tambaleándose mucho tiempo y solo quiero que alguien me ayude a comprenderla y a estabilizarla porque en ella se basa mi vida desde hace un tiempo, desde que me di cuenta que estaba porque en realidad siempre ha estado pero no la he visto o no me han dejado verla. Esa nube es una especie de algodón gris y blanco, blandito en el que se puede saltar, pero a veces es tan sutil que me deja atravesarlo y caigo, aunque me agarro como puedo. La visión desde ahí arriba es bonita aunque se que desde el punto más alto es mejor. Veo la tierra de forma distinta a como se ve desde el nivel del suelo y me gusta, pero también veo mucho más o eso creo. Siempre que lo he contado, me lo han normalizado, ¿por qué yo no creo que sea normal? Tengo duda de que alguien me quiera ver crecer o me admita lo que soy o lo que no soy, creo que ando en una gran mentira y no se de quién fiarme, solo un amigo me ha dicho lo que quería oír, más que querer, es lo que sentía que tenía que oír. Ese amigo está en otra nube, una nube blanca pero a veces tiene unos chubascos muy grandes y mi amigo consigue aclararla de nuevo. Mis chubascos siempre se quedan conmigo, en mi sito, ocupando lugar y no dejándoselo a los demás, a las demás. Siempre he tenido ocupada una mano controlando que esa masa de humo negro, ese chubasco no acabase conmigo y entonces tenía una mano menos para sujetar las manos de las personas que quiero. De pequeña creo que era más fácil, aunque solo recuerdo que tenía más miedo, pero conseguía aplacarlo mejor. Ahora se lo que es y cada vez me cuesta más. A veces no sé de donde sacar la fuerza, como por ejemplo ahora para escribir esto, no sé de donde sacar la motivación, porque todo lo que quiero creo que es chico en comparación con lo que yo tengo que hacer aquí. Siento cosas por todo lo que me rodea, creo que lo que mejor se hacer es amar, pero odiar también, a mí y a nada más, siento un amor tan fuerte hacía las personas, las hojas de los árboles y sus respiraciones, siento una decepción tan grande cuando veo que no puedo hacer nada por ellos, por ellas, por ella, por la vida, una vida que está dentro de mí pero que ya no se como organizarla. Ella me quiere, lo puedo sentir, y yo a ella pero creo que merece un lugar mejor que mi interior. Siento como bombas explotan dentro de mí cuando consigo verla, olerla, oírla pero cuando se va, queda un pozo en su lugar y no puedo llenarlo con nada más y no puedo salir de él. Miro las estrellas y veo más allá, imagino en mi cabeza un infinito dentro de mí, puedo verlo y el de los demás, pero ya no se que es real. La electricidad que desprende cada ser y cada objeto es tan fuerte y llega tan adentro que se mezcla con la mía propia, solo que a veces se repelen. Siento las cosas como si estuviera dentro de una película, escucho música cuando no la hay, en cada ruido, en cada pequeño suspiro y en cada pequeña respiración y cuando la hay, me da miedo hasta mencionar lo que pasa, un mundo se abre dentro y fuera de mí, siento de nuevo como si me expandiese y hubiera un universo ahí dentro, cada órgano vital cambia sus coordenadas, y se mueven, desaparecen por un instante y es muy fuerte. Tengo terror de que alguien me haga bajar de aquí y me haga saber y darme cuenta de que estoy loca, o que todo es una imaginación mía, solo espero que ese alguien me ayude a superar tremenda decepción. Mientras tanto las pastillas se quedarán encima del escritorio.

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