Lo que el viento patatero se llevó.

Como si el viento llevara palabras que te hieren, como si alguien estuviera soplando en tu oído, y este trajera lo que menos quieres oír, lo más profundo de ti, lo más negro. Como si esas palabras te recordasen solo las cosas que has hecho y que si tuvieras la mínima oportunidad de cambiarlas lo harías, cosas malas, perversas, cosas que han hecho daño, cosas que te han hecho abusar de tu poder, cosas que te han arruinado momentos, amistades, amores. Como si esas mismas palabras te recordasen día tras día lo poco que vales y lo poco que te mereces y lo gilipollas que eres por siempre victimizarte de esta manera y no actuar o luchar por lo que quieres. Como si esos sonidos no te dejaran avanzar, intentarlo, lograr, lograr cosas, las que quieres, las que deseas con toda tu alma, un alma que se va ennegreciendo mientras tus oídos reciben esas vibraciones feas y oscuras. Sin embargo has luchado, lo sabes y aún así lo dudas porque no te enteras de si has hecho lo posible o no, y lo sabes pero dudas, dudas como siempre, dudas por el miedo, un miedo a las responsabilidades, no al esfuerzo, te gusta esforzarte, te gusta aprender, lo sabes, lo tienes seguro porque siempre ha sido así, sin embargo, sigues dudando de que eso sea pereza, lo que realmente te da miedo es no hacerlo bien, te da miedo equivocarte y no poder volver a intentarlo, te da miedo no ser lo mejor de ti, te da miedo que eso decepcione a todo el mundo, aunque te digan que están orgullosos de ti, te sigue dando miedo y no lo puedes superar, porque en el fondo sabes que no tienen ninguna razón para estarlo. Quieres gritar, tu garganta quiere gritar, tu garganta ya quema, vomitas, te has tirado vomitando muchos años tras cada comida, tus dedos llenos de ácido, pero ya no usas más los dedos, no te hace falta, con una simple arcada está todo hecho, piensas que te sale solo, realmente a veces te sale solo por la angustia que se lleva por dentro, esos dolores de cabeza, esos latidos tan fuertes del corazón que crees que se va a salir de su sitio, esos mareos y esas visiones borrosas, ya no sabes que está mal en ti e incluso llegas a pensar que es una enfermedad que quizá te merezcas por no valorar lo que tienes, que sí lo haces, pero no lo puedes disfrutar, crees que te mereces un golpe duro en la vida que te enseñe, pero a la vez te da pánico no salir de él, solo piensas en enfermedades que no le deseas a nadie, y te da más miedo aún porque crees que de tanto pensarlas, las vas a atraer, también tienes miedo de que le pase algo a un ser querido, imaginaciones de sus muertes te llegan noche tras noche provocándote unas noches de insomnio y de mal descanso que no cesan, y te aterra pensar que atraes eso, sería lo último que quisieras en el mundo. Te agotas, te agotas de pedir ayuda porque ya no sabes como hacerlo, solo tienes ganas de gritar y a veces solo te dan ganas de que pase el tiempo y que algo esté estable, aunque todo se vuelva oscuro del todo porque no soportas más esa tenue claridad gris y fea, solo quieres negro, es mucho más fácil si que lo es, abrir los ojos y ver esa claridad, amarla también te aterra, es mucho lío. Y aquí llega la contradicción más grande, quieres que alguien te salve de algo, cuando solo tú puedes hacerlo pero lo sigues esperando y lo deseas porque en el fondo amas esa claridad blanca y colorida, la amas porque siempre te has aferrado a ella, y buscas a esa persona que te salve, la buscas en tu círculo, la buscas en tu clase, la buscas en tu familia, y te ayudan y sabes que te ayudan, y lo que te dicen lo captas, y te llega, sin embargo no puedes hacer nada porque llega de nuevo el pensamiento egoísta, un pensamiento que te dice que no lo están haciendo bien, cuando en realidad tu no estás de acuerdo con nada, sea lo que sea, y claramente te culpas, otra vez, te culpas porque te la tienes creída, y crees que solo tú serías capaz de ayudar a los demás, cuando no es verdad, entonces te enfadas porque ves que no eres la única persona para las personas que te quieren, y te quieren, y lo sabes, pero ya no lo ves así, sabes que hay mucha gente a tu alrededor pero no puedes sentirlo, quieres ser solo tú, ”egoísta de mierda, sí que lo eres” y te convences, entonces te alejas y ves como pasas a unos segundos y terceros planos de esas personas y no lo soportas, aunque sabes que ha sido cosa tuya por alejarte, pero no sabes como enlazarlo; entonces, te deprimes porque sientes que estás perdiendo, que estás perdiendo a esas personas, incluso algunas te han hecho daño, y lo sabes pero piensas que no puede haber sido un daño tan grande, y las quieres igualmente, porque te has enganchado de tal forma que no lo puedes soltar y sabes que ya ahí no está tu lugar pero te aferras y te aferras en algo que ya no tiene la puerta abierta. Además te vuelves a sentir culpable porque solo recuerdas lo mal que lo has hecho, de querer ayudar tanto pasas a pensar en las veces que has fallado y no te acuerdas de las veces que has animado, ayudado o estado al lado, tampoco te acuerdas de las veces que te has fallado a ti, lo intentas pero no puedes, intentas recordar buenos momentos y a veces lo consigues pero crees que no fueron lo suficiente buenos para ti, porque crees que tu estabas fuera, entonces ya no te da tiempo a engancharte a unos nuevos momentos buenos que vienen de camino, no te da tiempo y sigues lamentándote, practicas sexo pero ya no lo disfrutas, realmente nunca lo has disfrutado como te gustaría y te vuelves a culpar, sabes que lo haces mal pero te da igual. Ya no lloras tampoco, solo a veces te salen lágrimas de los ojos, cuando estás en soledad, cuando se lo cuentas a alguien si que lloras, pero ya tampoco lo cuentas como antes porque te da miedo, miedo de pensar que de nuevo no te van a entender, que no te van a poder ayudar, que no vas a saber expresarte porque la torpeza te puede, una torpeza que no es real porque sabes que puedes hacer muchas cosas bien, pero ninguna lo suficientemente bien como para que sea satisfactorio, porque te comparas continuamente, con todo el mundo, incluso con cantantes y menuda chorrada, si tu no sabes cantar, quieres salvar al mundo de las injusticias, y sabes que no puedes pero eso no te importa porque aún así te frustra no poder hacerlo, además te sientes hipócrita, sin derecho ni siquiera a intentarlo porque solo piensas en esas injusticias que tú has realizado. Tienes ganas, te mueres porque lean esto, quizá porque es la primera vez que te expresas de esta forma, pero no quieres pedirlo. Ya no sabes donde te llevará ese mismo viento que te suelta todo esto, pero si hay algo que tienes seguro es que quieres que te lleve, ya no quieres despeinarte yendo a contracorriente, aunque despeinarte es lo que menos te importa. Ya solo quieres llegar a ese destino que el viento te tiene reservado, sea lo que sea.

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