yo que se ya patata

Dicen que alguien o algo muere cuando su recuerdo desaparece, ¿de dónde?, no lo sé. El caso es que a veces la muerte se presenta antes de que el cuerpo deje de funcionar porque ya no sientes que te recuerden en ningún lado. El ser humano se caracteriza por ser avaricioso y egoísta, buscador de un bien individual aunque se busque hacer un bien común al final siempre se busca la satisfacción de haberlo hecho, la satisfacción de que se oiga tu nombre por ello. Cuando no es así quizá haya una contradicción fea en sentido de que se crea frustración por no saber que hacer. Llega un momento en el que sabes que jamás serás recordado y que poco a poco aunque haya vida, tu ser se va diluyendo. La vida es demasiado bonita como para que la ocupen seres que no son luz, seres que no brillan, seres cuyos ojos ya no relucen. No hay espacio para ellos y poco a poco sus voces van disminuyendo su volumen hasta el punto en el que se confunden con el viento, ya solo son capaces de gritar ayuda en silencio, ya solo soy capaz de mendigar ayuda callada. No se escuchan, no han luchado por ser escuchados, no he luchado por ser escuchada, y la imagen de estos seres se va haciendo cada vez más pequeña, hasta el punto de pasar inadvertidos, de pasar inadvertida, no solo por las personas si no por las emociones también, estos sentimientos ya no encuentran huecos en ellos, no desperdician su fuerza en ellos, el amor ya no se apega ni se da cuenta de que existen, pues una barrera de oscuridad lo evita; el placer ya no llega al cielo, si no que más bien ni hace por elevarse un poco; el cariño puede que siga estando pero dependiendo de un hilo tan fino tan fino que es casi invisible; la tristeza tampoco quiere perder el tiempo, y si los acompaña es para quedarse; la ilusión tomó vacaciones hace ya pero la esperanza sigue excavando en esa mina que ya está tan desgastada; la angustia transporta los minerales que encuentra la esperanza y hace que esas piedras preciosas dejen de brillar; el agobio está sentado en el sofá pero no dentro si no al lado; la soledad es la única que está a pie de cañón, ayudando cuando lo necesitan, cuando lo necesito, les ayuda a encontrarse en un mundo donde a veces no pueden ver algo más que ellos mismos, algo más que yo misma aunque esto no es del todo cierto. Son capaces de ver dos mundos distintos pero en el que se denomina bonito ellos no pueden estar, es como que el contraste sería muy fuerte y feo, pero mientras lo ven, mientras lo veo se puede apreciar tal belleza en cada esquina, en cada rama de un árbol que va dibujando una silueta invisible de una red de ramas en el aire sobre las que los pájaros pueden caminar, una simple huella que deja una persona al caminar en el asfalto, claro que una huella que no se ve, una felicidad en las caras de las personas que siempre han querido, que siempre he querido pero que quizá ya no quepan cerca de ellas. Seres tan grandes que a la vez son muy pequeños y son conceptos que no pueden ir de la mano, entonces todo vuelve a ser un disloque y el puzzle se vuelve a deshacer, hay como mil millones de piezas sobre la mesa con una minúscula medida que también pasan a ser invisibles como los seres y existe una incapacidad tan grande de volverlas a unir que ni siquiera el intento aterriza en esa mesa, pues está toda ocupada. De todas formas, esos seres siguen excavando como los perros hacen para guardar sus tesoros, tan solo que la diferencia es que el objetivo no es guardar, si no crear.

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Vida patata

Me he visualizado muchas veces suicidándome, lo necesito, incluso ponerme en la situación, sentir pena y compasión de mí misma. Tengo dolor en el pecho y se siente tan fuerte que duele cada vez que mis dedos tocan una tecla del portátil para escribir esto, creo que es porque se que después de escribir quizá vuelva a cambiar mi perspectiva aunque mis ojos echen agua mientras lo hago. Quería dormir pero me he dedicado a reventar el móvil y a agrandar el agobio que hay dentro de mí. Lleva unos meses recorriendo los alrededores de mi estómago y mi pecho y no se como decirle que por allí está prohibido el paso. Tengo muchos sueños de mi muerte incluso me atrevo a decir que el otro día soñé con la que va a ser la definitiva, por lo que hoy no será. De todas formas he necesitado meterme en situación y coger varias tabletas de pastillas y ponérmelas en la mano junto a mi boca. Quiero escribir esto porque es uno de los momentos más duros que he sentido y que siento, no se como describirlo simplemente es un abismo dentro de mí. Solo me gustaría encontrar una razón, una excusa que me asegure que tengo motivos para estar así, pues hace mucho tiempo que no los encuentro. O sí, pero dudo tanto de mi criterio que no se lo que es real y lo que es falso. Estoy en una nube a media altura y no puedo hacerla subir aunque veo y se cuál es el punto más alto, tampoco quiero que baje ni mucho menos porque me siento especial estando en ella. Mi miedo porque esta nube se evapore, porque alguien me la evapore merece ser nombrado, un pánico horrible, me siento única estando en ella y en el fondo creo que todo es mentira. La nube lleva tambaleándose mucho tiempo y solo quiero que alguien me ayude a comprenderla y a estabilizarla porque en ella se basa mi vida desde hace un tiempo, desde que me di cuenta que estaba porque en realidad siempre ha estado pero no la he visto o no me han dejado verla. Esa nube es una especie de algodón gris y blanco, blandito en el que se puede saltar, pero a veces es tan sutil que me deja atravesarlo y caigo, aunque me agarro como puedo. La visión desde ahí arriba es bonita aunque se que desde el punto más alto es mejor. Veo la tierra de forma distinta a como se ve desde el nivel del suelo y me gusta, pero también veo mucho más o eso creo. Siempre que lo he contado, me lo han normalizado, ¿por qué yo no creo que sea normal? Tengo duda de que alguien me quiera ver crecer o me admita lo que soy o lo que no soy, creo que ando en una gran mentira y no se de quién fiarme, solo un amigo me ha dicho lo que quería oír, más que querer, es lo que sentía que tenía que oír. Ese amigo está en otra nube, una nube blanca pero a veces tiene unos chubascos muy grandes y mi amigo consigue aclararla de nuevo. Mis chubascos siempre se quedan conmigo, en mi sito, ocupando lugar y no dejándoselo a los demás, a las demás. Siempre he tenido ocupada una mano controlando que esa masa de humo negro, ese chubasco no acabase conmigo y entonces tenía una mano menos para sujetar las manos de las personas que quiero. De pequeña creo que era más fácil, aunque solo recuerdo que tenía más miedo, pero conseguía aplacarlo mejor. Ahora se lo que es y cada vez me cuesta más. A veces no sé de donde sacar la fuerza, como por ejemplo ahora para escribir esto, no sé de donde sacar la motivación, porque todo lo que quiero creo que es chico en comparación con lo que yo tengo que hacer aquí. Siento cosas por todo lo que me rodea, creo que lo que mejor se hacer es amar, pero odiar también, a mí y a nada más, siento un amor tan fuerte hacía las personas, las hojas de los árboles y sus respiraciones, siento una decepción tan grande cuando veo que no puedo hacer nada por ellos, por ellas, por ella, por la vida, una vida que está dentro de mí pero que ya no se como organizarla. Ella me quiere, lo puedo sentir, y yo a ella pero creo que merece un lugar mejor que mi interior. Siento como bombas explotan dentro de mí cuando consigo verla, olerla, oírla pero cuando se va, queda un pozo en su lugar y no puedo llenarlo con nada más y no puedo salir de él. Miro las estrellas y veo más allá, imagino en mi cabeza un infinito dentro de mí, puedo verlo y el de los demás, pero ya no se que es real. La electricidad que desprende cada ser y cada objeto es tan fuerte y llega tan adentro que se mezcla con la mía propia, solo que a veces se repelen. Siento las cosas como si estuviera dentro de una película, escucho música cuando no la hay, en cada ruido, en cada pequeño suspiro y en cada pequeña respiración y cuando la hay, me da miedo hasta mencionar lo que pasa, un mundo se abre dentro y fuera de mí, siento de nuevo como si me expandiese y hubiera un universo ahí dentro, cada órgano vital cambia sus coordenadas, y se mueven, desaparecen por un instante y es muy fuerte. Tengo terror de que alguien me haga bajar de aquí y me haga saber y darme cuenta de que estoy loca, o que todo es una imaginación mía, solo espero que ese alguien me ayude a superar tremenda decepción. Mientras tanto las pastillas se quedarán encima del escritorio.

Un repentino hecho patatero

De repente algo entró en mí, lo sentí, como cuando se ve en las pelis como una energía se introduce en un cuerpo. Me visualizo allí plasmada, justo en ese momento, delante del váter, mirándolo fijamente, con la puerta cerrada e incluso creo que recuerdo que mi madre había subido a la terraza. Así como recuerdo como fue ese impulso tan grande que sentí, ese impacto, madre mía que fuerte se sintió y que fuerte se sigue sintiendo. ”PRUEBA! PRUEBA!” me dije y, ¿por qué no? Ahí empezó todo contra lo que he estado luchando hasta ahora, fue un pasadizo tan grande el que abrí, como si mi cuerpo se hubiera dividido en dos dejando un enorme pasillo en medio, como si estuviera celebrando una entrada triunfal, hasta sonó música heroica (ahora me lo imagino así), lo que no sabía es que iba a ser todo lo contrario al concepto de heroico, lo que entró en mi fue la cobardía más grandes de todas. Miré con dudas el retrete y me puse de rodillas (más tarde descubriría que no era la mejor técnica), a continuación introduje los dedos anular y corazón de mi mano derecha en mi garganta provocando un poco de vómito, creo que comí espaguetis ese día. Esto fue fácil, y distinto, me hizo sentir bien y quería continuar haciéndolo. Pasó un tiempo y lo tenía en secreto, solo se lo conté a una antigua amiga que también había empezado a hacerlo, es irónico pero después de haberme distanciado de ella (en verdad ella salió de la pandilla) fue cuando empecé, y no quiero malinterpretarme así que me quiero convencer de que no intento encontrar culpa en ella. Las dos nos habíamos puesto de acuerdo que un libro nos había dado la idea, aún recuerdo cómo fue el momento cuando leí el párrafo que decía que la chica era bulímica, mi cara de hmm…

Adelgacé muchísimo y ya claro mis padres no eran tontos, después de comer me dirigí al baño, y ellos me pararon, mi padre gritó ¡Señora Patata queremos hablar contigo! Entonces yo dije, uhhh… Llegué al lavabo y me dio tiempo de mirarme al espejo mientras oía esto, así que volví al salón y me senté en el sillón, mi padre me preguntó ¿has estado vomitando?, sabemos que lo haces y yo me puse a llorar sin encontrar explicación, y bueno, después lo típico, ¿desde cuándo llevas haciéndolo? ¿Por qué lo haces? Blah blah blah y desde ahí comenzaron a ponerme en contra desde lo que había sido mi fiel acompañante durante meses, claro que yo no supe que era malo hasta años después. Fue tan desconcertante, es decir, ¿cómo me iba a hacer daño algo que me había salvado, aislado de todo lo que pasaba a mi alrededor?, ¿cómo iba a ser malo? Imposible.

Cuando me dí cuenta de esto hubo otro punto de inflexión. Antes de eso pasaron muchas cosas unas más importantes, otras menos, recuerdo haber vomitado en las calles porque en mi casa ya no podía, recuerdo haber atrancado un váter de un bar por todo lo que vomité, recuerdo haberle dicho a mi amiga que se quedara conmigo dentro del baño mientras vomitaba para que cuando saliera los demás no sospecharan y recuerdo cuando mi madre me dijo ”has destrozado esta familia” después de haber echado a perder un día que hicimos uno de nuestros viajes familiares. Me di cuenta de ello cuando comencé a sangrar por la garganta o cuando mi gata murió y apenas me importó, estaba tan metida en mi mundo que años después apareció la culpa por esto. Ya empecé a plantarle cara a aquello que me acompañaba y me sentía mal porque también le estaba fallando. Yo, una ilusa quise buscar una balanza, ”no quiero dejarte pero pienso estar bien con mi familia y amigos”, no sé como pero me lo creí. Llevaba tanto tiempo unida a eso que no quería deshacerme del todo, me daba pena iba a perder otra relación, una relación tóxica pero me daba igual era más importante el que yo era el centro en esa relación de dos.

Para cuándo me quise despedir, ya se me había pegado como una lapa, era parte de mí, lo sigue siendo. Me sentía cómoda en esa zona de confort. Ahora solo busco tener el valor para recordarme todo el daño que me ha hecho, todo el daño que me he hecho yo.

Lo que el viento patatero se llevó.

Como si el viento llevara palabras que te hieren, como si alguien estuviera soplando en tu oído, y este trajera lo que menos quieres oír, lo más profundo de ti, lo más negro. Como si esas palabras te recordasen solo las cosas que has hecho y que si tuvieras la mínima oportunidad de cambiarlas lo harías, cosas malas, perversas, cosas que han hecho daño, cosas que te han hecho abusar de tu poder, cosas que te han arruinado momentos, amistades, amores. Como si esas mismas palabras te recordasen día tras día lo poco que vales y lo poco que te mereces y lo gilipollas que eres por siempre victimizarte de esta manera y no actuar o luchar por lo que quieres. Como si esos sonidos no te dejaran avanzar, intentarlo, lograr, lograr cosas, las que quieres, las que deseas con toda tu alma, un alma que se va ennegreciendo mientras tus oídos reciben esas vibraciones feas y oscuras. Sin embargo has luchado, lo sabes y aún así lo dudas porque no te enteras de si has hecho lo posible o no, y lo sabes pero dudas, dudas como siempre, dudas por el miedo, un miedo a las responsabilidades, no al esfuerzo, te gusta esforzarte, te gusta aprender, lo sabes, lo tienes seguro porque siempre ha sido así, sin embargo, sigues dudando de que eso sea pereza, lo que realmente te da miedo es no hacerlo bien, te da miedo equivocarte y no poder volver a intentarlo, te da miedo no ser lo mejor de ti, te da miedo que eso decepcione a todo el mundo, aunque te digan que están orgullosos de ti, te sigue dando miedo y no lo puedes superar, porque en el fondo sabes que no tienen ninguna razón para estarlo. Quieres gritar, tu garganta quiere gritar, tu garganta ya quema, vomitas, te has tirado vomitando muchos años tras cada comida, tus dedos llenos de ácido, pero ya no usas más los dedos, no te hace falta, con una simple arcada está todo hecho, piensas que te sale solo, realmente a veces te sale solo por la angustia que se lleva por dentro, esos dolores de cabeza, esos latidos tan fuertes del corazón que crees que se va a salir de su sitio, esos mareos y esas visiones borrosas, ya no sabes que está mal en ti e incluso llegas a pensar que es una enfermedad que quizá te merezcas por no valorar lo que tienes, que sí lo haces, pero no lo puedes disfrutar, crees que te mereces un golpe duro en la vida que te enseñe, pero a la vez te da pánico no salir de él, solo piensas en enfermedades que no le deseas a nadie, y te da más miedo aún porque crees que de tanto pensarlas, las vas a atraer, también tienes miedo de que le pase algo a un ser querido, imaginaciones de sus muertes te llegan noche tras noche provocándote unas noches de insomnio y de mal descanso que no cesan, y te aterra pensar que atraes eso, sería lo último que quisieras en el mundo. Te agotas, te agotas de pedir ayuda porque ya no sabes como hacerlo, solo tienes ganas de gritar y a veces solo te dan ganas de que pase el tiempo y que algo esté estable, aunque todo se vuelva oscuro del todo porque no soportas más esa tenue claridad gris y fea, solo quieres negro, es mucho más fácil si que lo es, abrir los ojos y ver esa claridad, amarla también te aterra, es mucho lío. Y aquí llega la contradicción más grande, quieres que alguien te salve de algo, cuando solo tú puedes hacerlo pero lo sigues esperando y lo deseas porque en el fondo amas esa claridad blanca y colorida, la amas porque siempre te has aferrado a ella, y buscas a esa persona que te salve, la buscas en tu círculo, la buscas en tu clase, la buscas en tu familia, y te ayudan y sabes que te ayudan, y lo que te dicen lo captas, y te llega, sin embargo no puedes hacer nada porque llega de nuevo el pensamiento egoísta, un pensamiento que te dice que no lo están haciendo bien, cuando en realidad tu no estás de acuerdo con nada, sea lo que sea, y claramente te culpas, otra vez, te culpas porque te la tienes creída, y crees que solo tú serías capaz de ayudar a los demás, cuando no es verdad, entonces te enfadas porque ves que no eres la única persona para las personas que te quieren, y te quieren, y lo sabes, pero ya no lo ves así, sabes que hay mucha gente a tu alrededor pero no puedes sentirlo, quieres ser solo tú, ”egoísta de mierda, sí que lo eres” y te convences, entonces te alejas y ves como pasas a unos segundos y terceros planos de esas personas y no lo soportas, aunque sabes que ha sido cosa tuya por alejarte, pero no sabes como enlazarlo; entonces, te deprimes porque sientes que estás perdiendo, que estás perdiendo a esas personas, incluso algunas te han hecho daño, y lo sabes pero piensas que no puede haber sido un daño tan grande, y las quieres igualmente, porque te has enganchado de tal forma que no lo puedes soltar y sabes que ya ahí no está tu lugar pero te aferras y te aferras en algo que ya no tiene la puerta abierta. Además te vuelves a sentir culpable porque solo recuerdas lo mal que lo has hecho, de querer ayudar tanto pasas a pensar en las veces que has fallado y no te acuerdas de las veces que has animado, ayudado o estado al lado, tampoco te acuerdas de las veces que te has fallado a ti, lo intentas pero no puedes, intentas recordar buenos momentos y a veces lo consigues pero crees que no fueron lo suficiente buenos para ti, porque crees que tu estabas fuera, entonces ya no te da tiempo a engancharte a unos nuevos momentos buenos que vienen de camino, no te da tiempo y sigues lamentándote, practicas sexo pero ya no lo disfrutas, realmente nunca lo has disfrutado como te gustaría y te vuelves a culpar, sabes que lo haces mal pero te da igual. Ya no lloras tampoco, solo a veces te salen lágrimas de los ojos, cuando estás en soledad, cuando se lo cuentas a alguien si que lloras, pero ya tampoco lo cuentas como antes porque te da miedo, miedo de pensar que de nuevo no te van a entender, que no te van a poder ayudar, que no vas a saber expresarte porque la torpeza te puede, una torpeza que no es real porque sabes que puedes hacer muchas cosas bien, pero ninguna lo suficientemente bien como para que sea satisfactorio, porque te comparas continuamente, con todo el mundo, incluso con cantantes y menuda chorrada, si tu no sabes cantar, quieres salvar al mundo de las injusticias, y sabes que no puedes pero eso no te importa porque aún así te frustra no poder hacerlo, además te sientes hipócrita, sin derecho ni siquiera a intentarlo porque solo piensas en esas injusticias que tú has realizado. Tienes ganas, te mueres porque lean esto, quizá porque es la primera vez que te expresas de esta forma, pero no quieres pedirlo. Ya no sabes donde te llevará ese mismo viento que te suelta todo esto, pero si hay algo que tienes seguro es que quieres que te lleve, ya no quieres despeinarte yendo a contracorriente, aunque despeinarte es lo que menos te importa. Ya solo quieres llegar a ese destino que el viento te tiene reservado, sea lo que sea.

tercera entrada (¿por qué no salida?) patata

¿Os gustan los tonos del cielo al atardecer? Estoy segura de que sí. Es más intenso aún cuando vas en un coche y ves como va cambiando el color, creo que es magnífico, es un degradado que al principio es casi imperceptible, pero aún así se ve una fina línea que separa el azul clarito del más oscuro, a continuación va cambiando a un amarillo anaranjado, es precioso y por último viene el morado con naranja, morado, azul oscuro y negro, el negro de la noche. Relaciono el atardecer con todo lo que me pasa, siempre empieza con luz pudiéndose ver todo, con claridad y al final siempre oscurece de una forma u otra, siempre llega el aturdimiento, la duda, la inestabilidad, la confusión de no poder ver. Por otra parte siempre está La Luna que a pesar de que a veces no se ve, siempre ilumina la noche junto a las estrellas, ¿con qué relaciono a La Luna y a las estrellas? Pues no lo tengo claro, ¿con qué las relacionaría la gente? Supongo que es con la luz que siempre hay cuando llega la oscuridad, sería la esperanza que te ilumina y te deja salir de la cueva dejándote ver que ya mismo llega de nuevo el amanecer. Es algo que a veces no me gusta porque no me deja tocar y sentir lo oscuro al 100% y creo que esto es necesario, perderle el miedo y poder salir de ella, aunque perturba. Creo que sería cómodo estar y mantenerse en la oscuridad, habría una excusa para no hacer nada, para no moverse, simplemente habría que ser y estar y al cabo del tiempo ya tampoco sería nada. Aunque pensando que después de estar en ella se consiguiera salir de ella y volviera a ir abriendo los ojos y pudiendo ver todo el paisaje, diferenciando la hierba, los árboles, los animales… Eso sería lo complicado pues habría que estudiarlo, estudiar todo lo que tenemos alrededor (aunque estoy hablando de un trayecto por carretera). En los Polos, el día dura unos 6 meses y la noche los 6 restantes, (está guay cuando se estudia el soleamiento) y para mí sería mucho más aburrido el que sea siempre de día, sin experimentar la oscuridad de la noche no se valoraría el azul claro del cielo o el Sol. Como he dicho al principio el atardecer es bonito, pero tal vez sea un engaño ya que supuesta mente te lleva a algo ”malo”. En fin mil puntos de vistas y opiniones pueden ser válid@s. A mi tod@s me parecerían bonit@s, ya de por sí sentir es bonito sea lo que sea, la tristeza más profunda, la alegría más sincera, la envidia más malvada, la empatía más humilde, ¿no?

segunda entrada patata

¿Os ha pasado alguna vez que sabéis que algo no os está haciendo bien pero aún así no lo cambiáis? Algo que está en tus manos pero por alguna razón, por bloqueo, por falta de valor… no se cambia, me refiero por ejemplo a personas que están a tu alrededor, o incluso sitios, hábitos, adicciones y una larga lista. Estoy segura que a tod@s nos pasa, es normal. Quiero darle importancia a cuando alguien se hace daño a sí mism@, y lo sabe y aún así no lo corrige, admito que es mi caso (aunque todo lo de antes también) pero siempre he pensado que las cosas empiezan desde dentro. Una vez me dijeron que como nos sentimos es tan solo ”culpa” nuestra, es decir nosotros decidimos como sentirnos y tendemos a creer que tal persona nos hace enfadar, tal persona hace que nos hierva la sangre, quiero decir que esto es MENTIRA, y pensándolo fríamente tiene mucho sentido. Aiiiii! ¡Qué poder tiene la mente! Sí, nuestra mente y lo difícil que es controlarla. La mía es una montaña rusa, (rusa, inglesa, escocesa, estadounidense y todo lo que se me ocurra) y a esto me refería un poco con lo de hacerse daño a un@ mism@, ¿habéis pensado alguna vez que vuestra mente es otra persona dentro de ti? Da miedo, pero seguro que muchas personas hemos tenido esta sensación, alguien que nos controla y que muchas veces nos hace daño, nos aleja de los demás sin saber a ciencia cierta que mierda es lo que quiere, lo siento, estoy enfadada, me enfado porque tal vez (osea sí) me pase y además cuesta aceptar que la sensación de que es otra persona es solo eso, una sensación, por lo cuál, no es verdad, y que fail! porque ahora no podemos echarle la culpa a nadie, ya que nuestra mente somos nosotr@s mism@s. Dios, que filósofa me pongo siempre, pero la verdad es que me apetece. No quiero contar lo que me sucede cada día, lo he pensado mejor, pero quiero compartir mis pensamientos, leerlos para comprobar como suenan porque a lo mejor no son tan disparatados, y así contar también lo que me pasa de vez en cuando (muy a menudo). Me gusta escribir las contradicciones porque es en lo que anda siempre mi mente metida. Uf, contradicciones, en verdad todas las mentes las adoran, ”haz esto porque te apetece pero no lo hagas porque va a pasar esto”, ”eres de esta manera por esa vez que hiciste aquello, pero eres de esta otra forma por lo que se te ocurrió decir en aquella ocasión”, ¿no os suena? Es un asco, la verdad. ¿Quién es capaz de controlar esto al 100%? Creo que nadie, ¿no? Sería guay hacerlo. A veces consume de tal forma que solo hay espacio para la duda, sin saber que camino coger, sin espacio para la motivación, o incluso sin espacio al error porque la duda hace que no se intente y esto lleva al no saber si ha sido un error esa decisión. No se me olvida lo de escribir alguna noticia del día, hoy lo que me ha parecido más interesante es que han conseguido captar unas ondas sonoras de una galaxia muy lejana o algo así, si no me equivoco. Me flipan este tipo de noticias. Buenas noches patater@s (aunque solo sea yo) ❤ Me gusta hacer como si estuviera escribiendo para más personas la verdad.